Estilo y Ornamento

     El estilo y el ornamento, aunque a menudo se consideran elementos distintos, están intrínsecamente entrelazados en la expresión artística y arquitectónica. El estilo refleja una manera particular de hacer las cosas, marcada por reglas, prescripciones y, a veces, originalidad. Por otro lado, el ornamento añade capas de belleza y significado a una estructura, no solo decorándola, sino también transmitiendo mensajes culturales y sociales. Sin embargo, es importante recordar que "el estilo está intrínsecamente ligada a la memoria, ya que elementos como la rima, el ritmo, la métrica y otros recursos formales de la poesía actúan como medios para crear una impresión duradera en la mente del lector." Estos componentes permiten que las palabras de un texto creen una impresión duradera en la memoria del lector, lo que justifica por qué el estilo es frecuentemente examinado en relación con principios que implican repetición y redundancia.

     En este contexto, el estilo conlleva una forma de escritura guiada por reglas, a menudo rigurosas, que sugieren la conformidad con modelos establecidos y la emulación de preceptos. En línea con las teorías organicistas del arte, el estilo se vincula con obras que logran una armonía original e inigualable. Por ejemplo, el sistema decorativo de San Juan en Plaza Las Américas, que logra una conexión entre el espectador y el edificio, a pesar de parecer inicialmente un simple almacén. Asimismo, los supermercados presentan un estilo decorativo único, con cada etiqueta y precio contribuyendo a la atmósfera general del espacio.

     Los motivos repetidos en un sistema decorativo también juegan un papel importante en la concepción del estilo. Estos elementos específicos, que forman parte de un sistema decorativo, a menudo están basados en elementos orgánicos que sugieren una fuerza continua y viva, capaz de ocupar todo un campo visual. En arquitectura, el estilo y el ornamento pueden ser ejemplificados por obras como la Sagrada Familia de Antoni Gaudí en Barcelona, donde el estilo modernista se entrelaza con elementos ornamentales inspirados en la naturaleza y la iconografía religiosa. Asimismo, la Ópera de Sídney, diseñada por Jørn Utzon, es un ejemplo de cómo el estilo arquitectónico contemporáneo se fusiona con ornamentación intrincada, como las velas blancas que recuerdan a barcos en el puerto. Estos ejemplos destacan cómo el estilo y el ornamento no solo embellecen estructuras, sino que también enriquecen la experiencia humana al transmitir mensajes estéticos y simbólicos.

     Por último, el estilo y el ornamento en la arquitectura no solo cumplen una función estética, sino que también son vehículos de expresión cultural, social y simbólica. Desde las formas más tradicionales hasta las más contemporáneas, estos elementos se entrelazan para crear obras que no solo son visualmente impactantes, sino que también transmiten mensajes y significados profundos. En última instancia, el estilo y el ornamento en la arquitectura son testigos de la creatividad humana y reflejan la riqueza de la diversidad cultural en todo el mundo.

Referencia: https://www.isado.net

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